ALIMENTACIÓN, NUTRICIÓN Y OBESIDAD
La alimentación y la nutrición son asuntos sumamente complejos de los que opinan diferentes personas sin tener conocimiento de los mismos. Una falta de información sobre dichos procesos redunda en una salud menoscaba así mismo, consecuencia de uno de los grandes males que trastorna a toda la humanidad, esta es la obesidad. Este desarreglo afecta a niños, adolescentes, adultos y ancianos en un amplio espectro del planeta, casi a nivel de epidemia.
Para abordar este tema es importante precisar ambos términos. Algunos autores definen la alimentación como la acción de ingerir y digerir los comestibles llamados alimentos para saciar el apetito o calmar la sensación del hambre. En el caso de la nutrición, es el proceso biológico que explica como los diversos órganos del cuerpo absorben los nutrientes de los alimentos necesarios para realizar y mantener sus funciones vitales, tanto físicas como intelectuales. Entendiéndose por nutrientes aquellos elementos y sustancias químicas de ingestión obligada (minerales, vitaminas, proteínas, hidratos de carbono y grasas), imprescindibles para la conformación de la estructura del cuerpo y el cumplimiento de las funciones vitales del organismo y que no se pueden sintetizar. Es decir, el cuerpo incorpora los nutrientes obtenidos de los alimentos y los transforma en energía para desarrollar sus principales funciones, como el movimiento, la reproducción y el crecimiento. Además, reparar las estructuras orgánicas, renovar el organismo, mantener el metabolismo operando correctamente entre otras funciones. Como se puede juzgar, al examinar los conceptos, no es lo mismo alimentación que nutrición. Se puede alimentar y no estar nutrido, esto depende de la calidad y la cantidad de los alimentos ingeridos, es decir de la calidad y cantidad de proteínas, grasas y carbohidratos que contengan los alimentos.
El humano se alimenta desde que hizo su aparición sobre la tierra desde hace 350 mil años continuando así el proceso evolutivo iniciado hace miles de millones de años. Quizás, parte de sus costumbres alimenticias no eran distintas a las de sus compañeros de estadía, es decir, los animales prehistóricos que pululaban por aquellas inmensas extensiones y soledades. Por tal motivo, no se puede enfrentar el asunto nutricional y alimenticio dejando de lado lo ocurrido en la época de nuestros ancestros trogloditas. Pero no solo este aspecto, son muchos los asuntos que intervienen en lo referente a nuestra subsistencia que no se pueden dejar de lado.
Evidentemente, son numerosos los factores que inciden en lo que respecta a la materia alimentaria y nutricional, entre los que voy a destacar: la antropológica, lo cultural, lo social, lo familiar, la Física, la Química, la Biología, el comercio, lo comunicacional, la política y la Medicina. Es decir, el problema de la alimentación y de la nutrición son consecuencias de una serie de factores que redundan en la buena salud de los niños, jóvenes, adultos y ancianos. Consideremos cada uno de estos componentes.
La antropología, según la RAE es el conjunto de ciencias que estudian los aspectos biológicos, culturales y sociales del ser humano. Es decir, investiga y analiza la diversidad étnica y cultural, las costumbres sociales, las creencias, los proceso de trasformación o evolución. Es innegable que la alimentación, ligado al proceso de evolución, es un hecho cultural cuyos primeros pasos se derivaron de la imitación de los antiguos homínidos de sus compañeros de estadía, es decir los animales salvajes. Posteriormente, en ese proceso evolutivo cambiaron su ingesta alimenticia, que en un primer momento ingerían lo suministrado por la flora y luego, aprendieron a comer carne que lo abastecía de proteínas y grasas para poder obtener energía necesaria, con la finalidad de realizar sus arduas tareas. Es por eso que los humanos poseen en su estructura dental incisivos y molares, similar a los animales carnívoros y también a la de los rumiantes. Es decir, nuestro primeros humanos de hace 300 mil años evolucionaron consumiendo comestibles (vegetales y carne) extraídos de la naturaleza. Estos les proveían buenos nutrientes para cumplir sus requerimientos físicos y en ningún momento ingerían alimentos ultra procesados. Tal manera de comer les permitió a los primeros homínidos desarrollar un organismo que solo daba respuesta para digerir alimentos provenientes del hábitat natural, bien de la caza, de la pesca y los derivados de la recolección e ingestión de frutas y vegetales. No cabe duda, la alimentación de nuestros antecesores era un hecho social, los miembros del clan se reunían en una cueva o en algún descampado para conversar, en un principio por señas y luego, mediante el lenguaje oral. Era evidente, debido a la falta de luz, aquellos seres se recogían temprano y durante la noche no ingerían alimentos. Es decir, nuestros primitivos ascendientes, por miles de años desconocieron la conducta de las comidas nocturnas, dado que el instinto, heredado de sus ancestros, los impelía a descansar durante las horas nocturnas, al igual que sus compañeros de estadía, los animales salvajes. Es mucho lo que se podría informar sobre este tópico, lo importante es referir que los seres humanos evolucionaron ingiriendo comestibles extraídos de un ambiente natural y no conformó ni enzimas (complejos orgánicos que catalizan las reacciones bioquímicas) ni tampoco hormonas para procesar y digerir alimentos ultra procesados, de allí los problemas derivados de la ingesta alimentaria actual.
Los que saben del asunto refieren que la cultura es un sistema complejo de conocimientos y de costumbres que caracteriza a una población determinada, transmitidos a las generaciones siguientes. No cabe duda, los primitivos aprendieron a comer lo que el medio ambiente les proveía, si vivían frente a un río o cerca del mar, sus habitantes consumían productos derivados de la pesca, los que residían en la cercanía de una pradera ingerían alimentos producto de la caza, en un principio, mamut, mamíferos ungulados, herbívoros como el ñu, gacelas, ciervos, aves o pequeños animales de madriguera como conejos, ratas del bosque, liebres, hurones, etc. Así mismo, los trogloditas que vivían en las montañas se alimentaban de cabras, renos, vicuñas, alpacas, oso, yak…Es decir, los humanos primitivos residentes en las cavernas o grutas consumían, además de los alimentos ricos en proteínas y grasas que le suministraban la naturaleza, también otros víveres provistos de carbohidratos, tales como frutas, tubérculos y vegetales. Tal forma de comer por miles de años les permitió que su organismo diseñara órganos propicios para digerir estos alimentos, nunca en la dieta de nuestros primitivos ancestros ingerían alimentos procesados y mucho menos ultra procesados. Con el tiempo, los primitivos asolados por las heladas, por un clima gélido, aprendieron a salar y ahumar las carnes para preservar las proteínas y mantenerlas en reservas para engullirlas durante los inviernos glaciales. Estas prácticas dieron origen a las canes ahumadas y saladas para curarlas con la finalidad de conservarlas por mucho tiempo. Esta forma de comer y de asimilar los alimentos fue incorporada a la genética y trasmitida de generación en generación por miles y miles de años.
Es innegable que la alimentación de los pueblos primitivos era un hecho social, por una razón, la caza era un asunto colectivo. Para acosar un mamut o un bisonte era necesaria la acción de varios cazadores expertos en este tipo de actividad. Una vez aniquilado el animal, la presa se repartían las diferentes piezas entre los lanceros, desde la carne, la piel, las vísceras, hasta los colmillos y todo lo que se podría aprovechar de la bestia abatida. Una vez distribuidas las partes del mamut o del bisonte, los cazadores y sus familias se sentaban para departir juntos la comida producto de la cacería. Frente a una hoguera se apostaban para relatar la crónica de la jornada degustando una comida basada solo en productos extraídos de la naturaleza. Por lo general, tales banquetes terminaban con el ocaso del sol ya que nuestro seres primitivos, al igual que la mayoría de los animales, menos los de visión nocturna, utilizaban la noche solo para descansar. Con el descubrimiento de la luz artificial los humanos dejaron de lado las costumbres que mantuvieron por miles y miles de año. Actualmente la alimentación, al igual que en la prehistoria, es un hecho social y hoy se transgrede casi todo lo aprendido por los humanos durante siglos anteriores. En un moderno ágape se reúnen familiares y amigos para consumir durante la noche cantidades de comidas ultra procesadas y libar, nociva cantidad de alcohol.
Es indiscutible que la familia, resultado de la llamada tradición, es responsable de los malos o de los buenos hábitos alimenticios heredados de sus antepasados. Por lo general, los hijos aprenden las costumbres impuestas por los padres, las mismas que estos también aprendieron de los suyos. Es decir, los adecuados y los nocivos hábitos alimenticios se transmiten de generación en generación, los segundos, en detrimento de la salud de la familia. No cabe duda, los primitivos adquirieron de sus ancestros buenas prácticas de alimentación ya que su cocina solo contenía alimentos extraídos del ambiente natural, para aquella época se desconocían la comida ultra procesada (nugguets de pollo, papa frita, hamburguesa, gaseosas, jugos envasados, cereales azucarados, barras de granola, bollería industrial…) que tanto daño causan a la salud de las personas. Lamentablemente la dinámica social y la economía obligaron a la familia a modificar todo lo que permitió a los homínidos llegar a la evolución para arribar a lo que hoy se concibe como ser humano “inteligente y racional”. Evidentemente, somos productos de la evolución y la antropología nos informa que esta trasformación continuará, lo que no se sabe es cómo será el humano del futuro bajo la ingesta de una alimentación de mala calidad. La moderna sociedad no se está nutriendo, solo está comiendo productos de bajo nivel nutritivo, es decir con poca capacidad del alimento ingerido para atender las demandas energéticas, de construcción de nuevas estructuras, vitamínicas, de minerales y de aquellos factores reguladores metabólicos del organismo.
No se puede concebir ninguna función de nuestro organismo sin estar ligada a la ciencia Física. Quienes leen o escuchan a los llamados “especialistas” en nutrición es frecuente que escuchen el término metabolismo el cual repiten numerosas veces, desconociendo la relación de dicho vocablo con un precepto fundamental de la Física como es el Principio de Conservación de la Energía. Voy a tomar una de las de tantas definiciones de metabolismo: es el proceso mediante el cual el cuerpo transforma los alimentos y las bebidas en energía. Durante este proceso la energía de los alimentos y de las bebidas se mezclan con el oxígeno para transformarla en la energía que el organismo necesita. Como se nota en este concepto, el objeto fundamental de la digestión es transformar la energía adquirida de los alimentos en otra forma energía, de esta forma el cuerpo tomará de esta la necesaria para que el organismo cumpla con las funciones vitales, tanto físicas como intelectuales, en esto radica el metabolismo. Es decir, los alimentos son una fuente de energía (energía química) que se transforman en otras formas de energía (cinética, potencial, calórica…). Esta es la que el cuerpo necesita para realizar las funciones externas como el trabajo físico (caminar, correr, subir y bajar escaleras…) y las funciones internas (circulación de la sangre por venas y arterias, el bombeo de sangre del corazón, la segregación de hormonas, el funcionamiento de todos los órganos para mantenernos vivos). Con una particularidad, la única fuente de energía (el alimento) debe ser de buena calidad, es decir las proteínas, las grasas y los carbohidratos deben provenir de la madre natura, no de comida procesada. Los vegetales y las frutas están cargados de energía, la proveniente de la luz solar que la transforma en otra forma de energía que será transferida a los humanos al consumirlos. Al igual que los automóviles, estos funcionan con un determinado combustible, un aceite de motor especial, un refrigerante exclusivo y un líquido específico para los frenos. Del mismo modo, el cuerpo humano necesita alimentos de calidad, no bazofias fabricadas en serie. Hasta en las horas de descanso, durante el sueño reparador, las transformaciones energéticas no se detienen.
El problema de la obesidad es un asunto de desequilibrio energético, es decir, la mayoría de la gente consume más calorías (entendida como una medida de la energía) que las que disipa. Es decir, engulle más alimentos que los necesarios para cumplir con sus actividades diarias. En este caso, existe un desequilibrio energético entre los alimentos que ingiere y la energía que gasta. Para perder peso, el desequilibro debe ser contrario, se debe trasformar la energía que consume en más actividad física. No se queman calorías, como afirman algunos, se trasforma energía química, las de los alimentos, en otras formas de energía como la cinética (caminado o corriendo) o en energía potencial (levantando pesas o su propio cuerpo). Agregado a lo anterior debo explicar que los productos de baja calidad nutricional como las harinas, la comida chatarra, las gaseosas, las galletas, los embutidos, los pasteles entre tantos comistrajos ultra procesados, el organismo no los aprovecha por el bajo contenido energético, es decir no los digiere y por lo tanto los convierte en grasa la cual lo almacena en forma de rollos de grasa localizada en diversas partes del cuerpo, sobre todo en el abdomen. Desde el momento que se fertiliza el óvulo, cuando se forma el embrión, es decir, una vez que comienza la vida se inicia un proceso de trasformación de energía que genera calor, este permite mantenernos vivos a una temperatura de 37 ºC.
Todo lo que ocurre en el ser humano es consecuencia de la Química del cuerpo. Las emociones, la depresiones, la ira, el amor, entre tantos comportamientos son consecuencia directa de las reacciones de elementos químicos que circulan por la venas, por las arterias, además, de los fluidos segregados por las hormonas, así mismo de iones orgánicos, ADN, radicales libres. Casi el 99% de la masa del cuerpo humano está formada por seis elementos, estos son el carbono, hidrógeno, oxígeno, calcio, nitrógenos y fósforo. Solo alrededor del 0,85% está compuesto por otros seis elementos: potasio, azufre, sodios, zinc, cloro y magnesio. Estos 12 elementos son necesarios para la vida. Los restantes son piezas de los cuales, más de una docena, se piensa que constituyen la base de una buena evidencia necesaria para nuestra existencia. Conjuntamente, el cuerpo de un adulto promedio contiene alrededor de 38 billones de células, el 70 % del total corresponde a los glóbulos rojos o hematíes de la sangre. No puedo dejar de lado las hormonas producidas por un sistema endocrino que no son más que sustancias químicas que controlan y coordinan muchas funciones en el cuerpo, entre estas: metabolismo, nivel de energía, reproducción, crecimiento y desarrollo, así mismo, dan respuesta a lesiones, estrés y factores ambientales. Evidentemente, no puedo extenderme para explicar las maravillas del funcionamiento del cuerpo humano mediante múltiples transformaciones energéticas y reacciones químicas.
Lo que si estoy obligado a referir, es que aquellas trasformaciones energéticas contribuyen a la formación de todos estos minerales, los elementos químicos, los fluidos como la sangre, los cuales se nutren de los alimentos que se ingieren. Estos son la única fuente de energía que tiene el humano para lograr que todo este mecanismo funcione a la perfección y para esto necesita que los nutrientes que reciba el cuerpo sean de óptima calidad. La sangre se sustenta de las diversas trasformaciones energéticas y reacciones químicas que se suceden en el cuerpo, si la comida es de mala calidad la sangre que recorre todos los órganos del cuerpo humano no contendrá los nutrientes adecuados para realizar sus funciones. Es por eso la importancia de una alimentación con substanciosos nutrientes.
Esa maravillosa estructura que sostiene a un humano es elemento de estudio de la llamada Biología del cuerpo que incluye: la anatomía general que estudia los órganos que observamos en los libros elementales de Biología; la anatomía celular que estudia las células y sus componentes y la anatomía molecular, que estudia los componentes más pequeños de las células a nivel bioquímico.
El cuerpo humano es una máquina biológica constituidas por sistemas; estos son grupos de órganos que trabajan en conjunto para producir y mantener las funciones vitales. Evidentemente, la vida es consecuencia del buen funcionamiento de un complejo mecanismo que a ojos del observador se revela a través del aspecto físico de una primera mirada. Desconociendo así que dentro de esa envoltura hay un complejo mecanismo que permite que el humano cumpla sus funciones vitales que se traducen en vida. Este complejo de funciones se lleva a cabo a través de: un sistema de órganos: un sistema musculoesquelético, un sistema cardiovascular; un sistema respiratorio; un sistema nervioso; un sistema digestivo; un sistema urinario; un sistema endocrino; un sistema linfático; un sistema reproductor y un sistema tegumentario. Estos sistemas operan de forma coordinada, de un modo holístico, es decir como un todo integrado y cuya óptima actividad depende de una buena alimentación, de esto estriba que las funciones se lleven a cabo de la manera apropiada. Recuerde que la sangre, que toma los nutrientes de los alimentos, recorre durante las 24 horas todos los sistemas referidos anteriormente.
No cabe duda, la primera referencia del aspecto físico que se obtiene al mirar a una persona es el aspecto musculoesqulético y del sistema tegumentario (la piel). La primera está vinculada al soporte mecánico, postura y locomoción y el segundo, la que asegura la protección física de la superficie corporal. El primero es el responsable de mostrar si el individuo está o no obeso y el segundo, si la piel goza de la uniformidad estándar de una persona o la aquejada por la redondez y flacidez debida al sobrepeso.
Quien está afectado de sobrepeso, al pararse frente a un espejo debe notar de inmediato que la imagen que muestra la superficie reflectora no es la de una persona sana. Un abdomen abultado es responsable de una serie de irregularidades, además de una papada o una carnosidad que no tenía en años anteriores, esto desde el punto de vista del aspecto físico. Tales anomalía informa que algo dentro de su cuerpo está funcionado mal y esta irregularidad es causante de cansancio durante un caminata; así mismo, una deformidad en el esqueleto dado que el sistema óseo está diseñado para un peso determinado; agregado a lo anterior, aumento de las palpitaciones del corazón que para personas no obesas oscila entre 60 a 100 veces por minuto, estas acrecientan debido a que el exceso de peso obliga al corazón al elevar el bombeo de sangre. Algunos obesos mórbidos caminan con los pies separados dada la variación del plano de sustentación ya que el centro de gravedad del cuerpo se modificó. También advierte la aparición de rollos de grasas en diversas regiones del cuerpo, sobre todo en el abdomen secuela de la grasa almacenada (energía no utilizada). En cuanto a la piel, el órgano más grande del cuerpo humano, se va dilatando o extendiendo, que con el tiempo carece de resistencia muscular (ya que los músculos se han deteriorado) y esto deriva en flacidez, ya que la piel extendida está impedida en sostener el peso de la gran cantidad de grasa acumulada. Esto es lo que se puede explicar de la parte externa de cuerpo humano, en lo referente a la parte interna, la mayoría de todos los sistemas que lo integran funcionan mal que derivan en malestares corpóreos (problemas cardíacos, dolores en las rodillas y en los tobillos, diabetes, entre tantos). Tales anomalías ocurren por una razón sencilla: la sangre que pasa por todos los órganos del cuerpo no posee los nutrientes adecuados para realizar las transformaciones energéticas de manera adecuada que le asegure al obeso una buena salud. De allí la importancia de una adecuada alimentación, una mala alimentación no le provee a la sangre los nutrientes necesarios para que los órganos hagan su trabajo de manera apropiada. Después de leídas estas páginas el lector se habrá dado cuenta que el cuerpo es una magnífica unidad bio-físico-química.
Una de las actividades más antiguas de los humanos es el comercio, su data es muy anterior a la aparición del dinero. Tales acciones permitieron a los residentes de otros territorios el intercambio de diversas manifestaciones culturales como fue la música, la artesanía, la gastronomía y el lenguaje con otros prójimos. Recuerdo de estas actividades es la llamada Ruta de Seda, las caravanas de camellos por los desiertos, los bajeles y carabelas que navegaban por los mares para llevar y traer mercancías de todo tipo. Se conoce, por investigaciones antropológicas, el comercio de los antiguos chinos, de los habitantes de los desiertos, de los egipcios, de los mayas, de los incas, los aztecas, de los nativos de zona caribeña quienes comerciaban con los de las islas próximas a sus costas, los vikingos, los celtas, los fenicios, los romanos, los griegos entre tantos pueblos que comerciaban entre si mediante la forma de trueque.
El comercio permitió llevar a lugares lejanos algunos condimentos de la comida, como fueron las especies. Estas se utilizaron como moneda durante largo tiempo. En la época del medioevo los más aprovechados "intermediarios" en el comercio de las especias fueron los árabes. Estos, desde la India y desde China, la transportaban a las costas orientales del Mediterráneo, donde las vendían a los mercaderes europeos. Después de la toma de Constantinopla (1543) por parte del ejército otomano se cerró la ruta mediterránea a los españoles, portugueses e ingleses, por lo que fueron obligados a buscar nuevos derroteros para conseguir la pimienta, el comino, la canela, entre otras especies utilizadas por los ricos para sazonar sus comidas. Esto tenía un porqué, en los países del hemisferio norte los períodos de invierno eran muy largo y se obligaba a salar la carne para curarla, una vez que se desalaba para prepararla no tenían sabor y era necesario adobarla con las especies. Este monopolio de los árabes en la zona del mar Mediterráneo constriñó a los portugueses y españoles a explorar una nueva ruta para comercializar especies en la China y en la India. Este fue el motivo de la conquista española y portuguesa, que en su afán de buscar el rumbo hacia las indias occidentales arribaron por error al Nuevo Mundo. Este es la origen del por qué los americanos comenzaron a utilizar las especies para condimentar sus comidas y otras provenientes de la vieja Europa. Como se nota, el uso de los condimentos tuvo una causa netamente comercial y no gastronómica.
Esta forma de comercializar los productos de la gastronomía, primero por trueque y luego utilizando monedas, perduró por siglos hasta llegar la Revolución Industrial en Europa, iniciada en la segunda mitad de siglo XVIII en el Reino Unido. Surge de esta manera la fabricación en serie de alimentos en sus diferentes modalidades, es decir, las empaquetadas y las envasadas en latas y botellas, las cuales viajarían en los barcos hacia diferentes lugares desde y hacia todos los territorios del planeta. Fue así como los humanos comenzaron a ingerir alimentos de bajo nivel nutricional nocivos para la salud, solo para que los industriales se hicieran más ricos. Tales bazofias actualmente son ingeridas por niños, jóvenes, adultos y ancianos, estos comestibles procesados atentan contra la salud física y mental de consumidores. El invento y fabricación en serie de la comida ultra procesada no sucedió para calmar el hambre, ni tampoco para fabricar alimentos que contribuyeran a formar individuos sanos, sino para enriquecer a los que ya eran ricos y crear un espectro de nuevas enfermedades. A partir de esta fecha se inicia el período de la fundación de los auto mercados para dispensar comidas empaquetas y envasadas (ultra procesadas) se descuida la compra de legumbre, verduras y frutas en los mercados populares a cielo abierto donde se podían adquirir alimentos naturales y frescos. Es bueno resaltar que una buena alimentación comienza en el mercado con la adquisición de vegetales, frutas, legumbres frescos y buenas proteínas.
Ya en esta época posmoderna, en la era de la inteligencia artificial, la proliferación de las fábricas de alimentos ultra procesados, de súper mercados, restaurantes de comidas chatarras, de camiones (food truks) vendiendo comestibles en la avenidas pone en evidencia el descuido de los humanos en materia de salud. Solo una buena nutrición durante toda la vida asegura una adultez y una vejez sin achaques. No es un problema de una dieta ocasional, es el cambio de los patrones alimenticios, es la acción permanente de desprenderse de los malos hábitos alimenticios.
Una buena yunta, por lo demás dañina, es la llave comercio y medios de comunicación. Estos últimos, cine, radio, televisión, prensa, editoriales y las modernas redes sociales son responsables de la difusión de las propagadas de los alimentos ultra procesados para ser consumidos por niños, jóvenes, adultos y ancianos. Es este pervertido sistema comunicacional en el ámbito mundial que promueve, mediante la publicidad, el consumo de cereales con leche, de gaseosas, salsas, comida chatarra (hamburguesas, pizzas, sándwich, helados, perros calientes, papas fritas) bebidas alcohólicas y drogas, ingesta de jugos y de leche envasada, es decir diversos comistrajos que atentan contra la salud de los consumidores.
A manera de ejemplo se tiene el desayuno de un niño conformado con cereal azucarado con leche, un pan impregnado con mantequilla de maní, una o dos lonja de queso y jamón, además un jugo de frutas pasteurizado, todo esto de bajo nivel nutricional. Tal forma de comer es promocionada en películas de Hollywood de difusión mundial. Es sabido que los cereales de Kellogg de alto contenido de azúcar no se fabricaron como alimento nutritivo, ni tampoco para resolver el problema del hambre, sino para solucionar una sobreproducción de maíz en las plantaciones de EEUU este cereal. A los ricos granjeros se les ocurrió la miserable idea de tostar el cereal, perdiendo sus propiedades nutritivas, colocarlos en una caja y difundir, por todos los medios de comunicación en el ámbito mundial, que tal bazofia es un alimento. Como se nota, los consumidores no tienen un gusto por la comida, este es impuesto por una campaña publicitaria para instituir una marca, llegando en algunos casos a un maligno monopolio. Son los perversos medios de comunicación los responsables de la mala nutrición de miles de millones de humanos.
No cabe duda que las decisiones políticas de un rey o de un gobernante redundan en la buen o mala alimentación de los súbditos o de los gobernados. A manera de ejemplo, la prohibición de ciertos cultivos autóctonos en el Nuevo Mundo encareció el alimento vernáculo para darle paso las exportaciones de comestibles provenientes de España. Las nuevas autoridades impusieron el consumo de nuevos productos como el vino, el trigo para elaborar pan, los jamones, especies, salsas y otros comestibles que no se correspondían a la gastronomía de los pueblos originarios. De igual modo, el encarecimiento de los productos elaborados por los naturales de la India y la obligación de consumir víveres de altos costo, exportados por el Reino Unido hacia la tierra de Buda fue responsable de una mortandad de indios (más de diez millones) impedidos de comprar los productos foráneos debido al alto costo.
Con el desarrollo de la Revolución Industrial, como consecuencia de las estrategias imperialistas se impusieron en las colonias o en los llamados protectorados los comestibles exportados desde los países imperiales hacia los territorios conquistados. Esta práctica obligó a los pueblos a consumir productos envasados y empaquetados de bajo nivel nutricional que generaron enfermedades desconocidas por los naturales. Se cambió el patrón de consumo alimenticio, desplazando los alimentos naturales por los procesados.
Indudablemente los gobiernos deberían tener una política alimenticia que resguardara a los campesinos y criadores nacionales con el fin de proteger, no solo la producción y a los trabadores del país, sino sería una manera de abaratar los alimentos naturales y así evitar la importación de productos empaquetados y envasados que tanto daño causan a la población. Con la aparición de los Tratados de Libre Comercio se impulsó la exportación de productos fabricados por las grandes corporaciones extrajeras que controlan todo lo que respecta a la producción, distribución y comercio de comestibles que en algunos casos llegan a establecer monopolios. Un ejemplo palpable es el caso de Chiapas (México) donde existe un alto índice de obesidad infantil, consecuencia de que la fábrica de Coca-Cola funciona en esta población. Además, la introducción de productos transgénicos (made in USA) en el mercado causan diversos perjuicios y padecimientos que sufren los consumidores de tales comestibles, por lo general, alimentos ultra procesados de bajo nivel nutricional nocivos para la salud.
Los gobiernos deben crear políticas que permitan el desarrollo de la agricultura y la cría, como por ejemplo, de créditos a bajos intereses, la construcción de caminos y carreteras que consienta a los campesinos sacar de las granjas sus productos hacia los centros de distribución, fortalecer la creación de cooperativas agrícola, de cría y pesca que beneficien a un colectivo, inauguración de sistemas ferroviarios que coadyuven a agilizar los traslados de los alimentos para abaratar los costos, de esta manera los consumidores podrán adquirir alimentos naturales a precios bajos que redunden en una buena salud. Con la importación de productos empaquetados y envasados solo se benefician las grandes corporaciones fabricantes de alimentos, productoras de comistrajos que no les interesa la salud de los pueblos sino el aumento de sus capitales y recuperar sus inversiones. Una política alimenticia adecuada redundará en una alimentación sana que se traducirá en buena salud.
Indiscutiblemente los médicos viven de la enfermedad y no de la salud, es por esta razón que la medicina moderna, quizás algunos médicos por ignorancia, no recomienda el cambio de los patrones de consumo de alimentos. Juzgo, que tal vez ciertos profesionales de la medicina no les interesa recomendar a sus pacientes la eliminación de su dieta diaria los alimentos ricos en grasas trans (grasas insaturadas), azúcares, harinas, comidas rápidas, los snacks como fideos instantáneos, galletas, rellenas, doritos, tostitos, entre otros, una manera de asegurar el negocio. Es sorprendente que la nueva tecnología aplicada a la medicina sirve para atender las enfermedades de los ricos causada por la falta de consumo de alimentos saludables, como son las enfermedades cardíaca, el cáncer, la diabetes, problemas óseos debidos al sobrepeso, problemas hepáticos, desnutrición, dificultades en el colon por desarreglos alimenticios, obesidad, accidentes cerebrovascular, dificultades circulatorias entre tantos padecimientos consecuencias de malos hábitos alimenticios.
Muy pocos médicos practican la medicina preventiva con la finalidad de evitar los sufrimientos, es decir, no cumplen con los preceptos del sabio griego Hipócrates, el padre de la medicina moderna: “que los alimentos sean tu medicina”. Todo esto en el entendido que, como bien sabemos, muchos de los compuestos químicos que necesita el humano para mantenerse sano los consiguen a través de la alimentación, tales como carbohidratos, proteínas, grasas que también son necesarias, además, vitaminas y minerales, las cuales cubren diferentes funciones y necesidades. Entonces, ¡Hipócrates tenía razón! La comida que llevamos a nuestra boca tiene una relación muy estrecha con la salud. La medicina convencional sería muy diferente si se centraran en la prevención, incluso la mitad de lo que se centraron en la intervención. Quizás por esto el escritor Edward Stanley sentenció: “¡Aquellos que piensan que no tienen tiempo para una alimentación saludable tarde o temprano encontrarán tiempo para la enfermedad!”, Lee que algo queda.
Agradecimiento: este breve ensayo hubiese sido imposible sin los consejos y las orientaciones de Alejandra Coll, investigadora nutricional y persona preocupada por los malos hábitos alimenticios de los niños, jóvenes y adultos.
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