LA BOMBA ATÓMICA
Mi sobrino de doce años, mientras estábamos paseando por la caminera del parque Miranda, me inquirió con mucha efusión:
– Tío ¿Cuánto cuesta fabricar una bomba atómica?
Me pareció extraña tal pregunta de la cual desconocía la respuesta, pero para no dejar la interrogante en el aire le referí:
– En verdad, en materia atómica soy muy ignorante, pero supongo, por los científicos que trabajan en esos artilugios, el mantenimiento de las usinas nucleares, los empleados que se ocupan en esas armas, la compra y el enriquecimiento de uranio, el almacenamiento, el transporte, entre tantas cosas que intervienen en la manufactura esos artefactos de la muerte, supongo que debe costar varios millones de dólares. Algunos expertos afirman que el costo de una sola bomba atómica oscila entre unos doscientos millones de dólares.
Pero mi sobrino todavía inquieto en lo respectivo a esa materia continuó:
– Supongo tío que eso es mucho dinero. Y si son tan caras ¿por qué no la usan?
– El gobierno de los Estados Unidos es el único que la ha utilizado, la usó dos veces, contra Japón, con un saldo lamentable de más trescientos mil muertos, decenas de miles de heridos y la destrucción de dos ciudades. En la actualidad, por fortuna, son consideradas como armas disuasivas.
– Algo así como para asustar a los demás…es decir, para meter miedo.
Daba hilaridad la forma sencilla como lo niños hacen juicios sobre el comportamiento de los adultos. Pero el interrogatorio no terminaba:
– Si dos bombas produjeron más trescientos mil muertos, si explotaran más de cinco mil bombas atómicas en manos de los Estados Unidos, Rusia, Francia, China, Gran Bretaña, India, Pakistán e Israel ¿cuántos muertos se contarían?
Me asusté, nada más de pensar que tal suceso se produjera, por tal razón le referí:
– Ni lo pienses, en caso de que eso sucediera el planeta desaparecería.
– Tío, ahora explícame ¿Por qué los países con bombas atómicas no dejan que los demás países desarrollen tecnología nuclear para desarrollos pacíficos?
Evidentemente, algunos niños presentan progresos en su inteligencia y se hacen notorios desde temprana edad. Tenía que buscarle formas sencillas para que entendiera la explicación.
– Si uno más grandote que tú quiere golpearte, tendría que pensarlo si observa que tienes un palo en la mano para defenderte. Eso mismo ocurre en la actualidad. Los países con tecnología nuclear no desean que otros desarrollen este conjunto de técnicas, inclusive, para fines pacíficos, para no tener que negociar de tu a tu con naciones bélicamente inferiores conocedoras de estos avances.
– Entiendo, los países sin tecnología nuclear desean desarrollarla para logar que los que la tienen, los respeten. Igual al chico con el palo.
Con todo lo que había escuchado de mi sobrino y de otros cuentos de niños bien dotados, pensé que en el futuro muy próximo contaríamos con un ejército de diplomáticos eficientes. Por fortuna, las gracias de la nutria mantuvieron entretenido a mi sobrino y no preguntó más nada.
Comentarios
Publicar un comentario