Las democracias de papel

Las democracias de papel

Los humanos, habitantes del planeta Tierra, han sido tutelado por diversas formas de gobierno, tal como la monarquía, el imperio, la dictadura y modernamente la democracia representativa. Algo en común tienen todas estas formas de gobierno: siempre ha mandado la clase poderosa, es decir la clase social de mayores recursos económicos. En el caso de la monarquía, el rey representaba la clase aristocrática, es decir a los sórdidos feudalistas los dueños de las tierras y los amos de los esclavos o ciervos. Lo mismo ocurre con el imperio, el gobernante, el emperador, encarnaba el poder de forma absoluta y era el representante y gendarme de los intereses de los poderosos. En el caso de las dictaduras, esta era sostenida por el poder de las armas y detrás del poder ejercido por un dictador, estaban los militares actuando bajo el mandato de los dueños del dinero. En ninguna de estas formas de gobierno el pueblo estaba representado en los organismos que constituían el poder, aquellos gobernaban para la clase poderosa. 

La democracia surge en Grecia bajo el eslogan del gobierno del y para el pueblo, algo completamente falso, porque al igual que los anteriores durante este modelo de gobierno lo continuaron administrando los poderosos, los dueños de los esclavos y de las tierras productivas. Inventaron el voto popular, pero como siempre, a los organismos públicos sólo tenían acceso los miembros de las élites helenas. 

Modernamente, en el si el siglo XXI, al igual que en el siglo XX, solo tienen acceso a poder los políticos, hombres y mujeres, que pertenecen a las clases económicas poderosas, por lo general, nulidades engreídas y mediocres consagrados. Es notorio que en la actualidad los presidentes y los aspirantes al solio  presidencial pertenecen a la clase poderosa, los dueños del dinero, quienes a la larga resguardarán los intereses de las enormes corporaciones financieras, industriales, empresariales y armamentistas. Los miembros de estas elites contribuyen con su dinero al financiamiento de las campañas electorales de presidentes, gobernadores, alcaldes, jueces, senadores y diputados. Con un agravante, tales estratos sociales, hoy en día, están penetrados por el narcotráfico, quienes entregan enormes cantidades de dinero para contribuir en los sufragios de algunos funcionarios públicos. No cabe duda, que en caso del triunfo de uno de los respaldados por los capitales de la clase poderosa, evidentemente defenderá los intereses de quien contribuyó con la campaña. Es difícil encontrar actualmente un miembro de los estratos más bajos, de la clase de los excluidos que tenga opción de poder.

El modelo de democracia mundial es el gobierno de EEUU y paradójicamente actúa como una dictadura internacional, tal como lo hacían los antiguos imperios. La finalidad de este régimen es imponer un modelo de gobierno que se subyugue a los intereses, no del presidente de USA ni a los del pueblo, sino a los intereses de las grandes corporaciones que financiaron su campaña, cuyos dueños desean imponer el modelo neoliberal que responda a las ganancias de sus empresas.

Para corresponder con el título de este artículo, la democracia de EEUU y de muchos países del mundo, las llamo de papel, primero por lo frágil, es decir, depende de las ganancias de las empresas y no del apoyo popular. Segundo, porque tales democracias lo son solo en el papel, en una constitución que no cumplen, gobiernan sin el respaldo de las mayorías, pero sí de las corporaciones militares que garantizan la permanencia y la formación de gobiernos neoliberales.

La fragilidad de la democracia representativa de EEUU se patentiza actualmente ante la pérdida de su hegemonía económica, financiera, científica, industrial y tecnológica. Ante el avance inesperado de la economía China y Rusa, ante la resolución de algunos países de Centro y Sur América de alejarse del mandato del Departamento de Estado, apeló a la aplicación de sanciones, como una “ejemplarizante” dictadura. Mientras USA hacía la guerra por el Medio Oriente, destruyendo ciudades, acabando con culturas milenarias, asesinando con su aparataje militar millones de inocentes, China y Rusia trabajaban para avanzar en programas espaciales, en tecnología de  punta en materia de comunicación, en avances científicos, en modernos sistemas financieros, en fabricación de armas, en relaciones bilaterales beneficiosas, tanto para los chinos como los africanos, asiáticos y suramericanos, reduciendo la pobreza de sus países. Por tal razón los EEUU no perdonan que la China y Rusia hayan alcanzado un lugar privilegiado desplazando la primacía que por años habían ostentado los gringos. Es el fin de la unilateralidad. 

Las dictaduras de EEUU y de la UE se resisten a entender que China y Rusia  le dieron un giro las relaciones internacionales y a la funesta unilateralidad, el cosmos pasó hacia la multilateralidad. Ya no es USA la que dicta las normas, los productos “made in USA” es parte de la historia y dentro del mismo imperio, en los “mall” (centros comerciales) se lee en las etiquetas de los productos “made in China”. Esto mismo ocurre en la vieja Europa, en Asia, África y América del sur y centro.

Sin embargo el gobierno dictatorial de EEUU utiliza su influencia y le ordena a la vieja Europa, sus lacayos, que deben seguir sus órdenes. Es por eso que utilizan los instrumentos del imperio, como la OTAN, ONU, OEA, BM, FMI, OMC… para intimidar a China, Rusia, Irán, Siria, Cuba, Nicaragua, Irak, Venezuela y cualquier otro gobierno que rechace la tutela imperial. El imperio muestra sus garras hasta en deporte, ya que ha politizado el COL (Comité Olímpico Internacional) para sabotear los eventos que se realicen en China y Rusia.

Los gobiernos de EEUU y de la UE son dictaduras disfrazadas de democracia, aplican sanciones a los gobiernos que se niegan a seguir las órdenes de las grandes corporaciones económicas, para ello utilizan los organismos internacionales para amenazar y chantajear los gobiernos no sumisos; invade militarmente a los pueblos; se roba, como vulgares piratas, el oro ajeno, así mismo, despoja los activos de los bancos y se apropia de las empresas ubicadas en USA y la UE; impone monopolios en diversos países; impone la hegemonía de Dólar estadounidense, una moneda  devaluada; propicia golpes de estados como en Chile, Bolivia, Venezuela…para que gobierne el neoliberalismo; asesina líderes progresistas; apoya y le vende armas a gobiernos terroristas como el de Arabia Saudita e Israel; aboga por gobiernos donde se viola descaradamente los derechos humanos y favorece el narcotráfico como Colombia; financia, entrena y arma a grupos terroristas colombianos e islámicos; propicia el racismo contra afrodescendientes, latinos, árabes, chinos…; pone a la disposición del neoliberalismo todo los medios de comunicación, redes sociales y cine para imponer el modelo de democracia que le interesa a las aciagas corporaciones. Entonces ¿cuál es el tipo de democracia, basada en el temor, el terror y el odio, de la que hacen alarde EEUU y la UE?

Las  tiranías y las dictaduras, asentadas bajo el terror y el odio, no son eternas. Los pueblos resurgen de su somnolencia y cuando despiertan reclaman por cualquier vía los derechos cercenados durante siglos. Tuvo razón el filósofo francés Montesquieu: “Cuando uno busca tan extremadamente los medios para hacerse temer, encuentra siempre el medio de hacerse odiar”. Lee que algo queda.   

               

 

 

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