Muerte de Dios, de la razón y de la individualidad
Muerte de Dios, de la razón y de la individualidad
Por lo general la gente descarta los objetos cuando dejan de cumplir los objetivos para lo cual fueron adquiridos. Ya la prensa escrita en papel dejó de ser funcional con la aparición de las redes sociales; las personas casi no utilizan el teléfono fijo con el invento del celular; la televisión no cumple con el objetivo de entreteniendo y de la información dado que los celulares inteligentes con las diversas aplicaciones han sustituido a la caja boba, ahora se cuenta con otro estuche más moderno, de alta tecnología pero igual de boba, dado el empleo que muchos usuarios le dan. Esto mismo ocurre con los dioses.
Los dioses a lo largo de la historia han tenido la necesidad de ser cambiado por los devotos, evidentemente tales cambios transcurren en períodos más distanciados, pero igual se operan estas transformaciones. Pasamos de una sociedad politeístas donde dominaban dioses representados en esculturas de un animal o un objeto natural, las cuales eran conocidas como tótem. Pasado muchos siglos la religión continuó ofreciendo muchos dioses y diosas antropomorfos, es decir, con figura humana, tal como Neptuno, Atenea, Astarté, Venus, Zeus, Poseidón, Ulises y tantos otros que me faltaría espacio para nombrarlos a todos. Por razones políticas, sociales, económica y religiosas aquella religión politeísta que rindió frutos a gobernantes, reyes y sacerdotes, dejó de ser utilitaria y aparece el monoteísmo cuyo culto es la adoración de un solo dios etéreo, sin forma corpórea, pero al igual que los otros, genera grandes beneficios económicos. Así se desata una persecución contra las religiones anteriores llamadas paganas o heréticas y a sus practicantes los llamaron herejes.
Ciertamente, ninguno de los dioses ni las diosas antiguas y tampoco, el Dios moderno resolvió nada: no desaparecieron los terremotos, los huracanes, las inundaciones, las erupciones de los volcanes, las epidemias, las guerras, el hambre y todo aquello que afectó y afecta a los seres humanos.
Modernamente las religiones monoteístas están experimentando divisiones en diversas sectas, dado que siempre aparece un estafador autodenominado profeta con la idea de un nuevo paraíso, un nuevo infierno, hasta con un nuevo dios. Este falso iluminado le asegurará a los feligreses una vida eterna feliz, con el alma sentada a la diestra de Dios a cambio de de buenos desembolsos de dinero o “donaciones”.
Sin embargo, estos dioses modernos también están rezagados y no pueden resolver los males que afectan a la humanidad. Surge en la llamada posmodernidad dos nuevas religiones con dos nuevos dioses: la tecnología y el omnipotente mercado. Quienes propician estos nuevos dioses le asegura a los feligreses la resolución de los problemas y la eliminación del miedo que inspira el futuro incierto. Con la posesión de un artilugio cibernético y con dinero para comprar mercancías todo se resuelve. Aquellos valores de la vieja sociedad como la religión, la moral, el nacionalismo, el arte, la cultura, la estética, la política, entre otras concepciones pasan a ser cosas del pasado. Lo importante es poseer dinero para comprar los objetos que ofrece el omnipresente mercado y la propiedad de aquellos le asegura a los seres humanos la felicidad. Además, para eso el sistema cuenta con modernos aparatos tecnológicos que pueden transformas cualquier situación en sonidos e imágenes para mostrarles a los usuarios de artilugios tecnológicos el mundo ideal donde todos serán felices. Lo importante que las personas estén debidamente informadas, para esto debe poseer un buen celular inteligente o un buen ordenador y mucho dinero que les consentirá al humano vivir en el mundo feliz que añora. Pero la historia no acabará aquí, esto no pasa a ser un capítulo más de la fábula, de la paradoja llamada vida. Pasado los años, la tecnología y el omnipotente mercado también fallecerán porque allí tampoco está la verdad.
El hombre siempre ha estado en la búsqueda de la verdad, hasta apeló a la superstición para encontrarla y no la descubrió. Pasaron siglos de oscurantismo religioso hasta que aparecieron otros profetas de la verdad y le ofrecieron al mundo la ilustración (siglo XVIII). Estos patrocinadores desecharon para siempre la superstición y le ofrecieron a mundo la razón, un nuevo ingrediente para alcanzar la verdad. De esta manera todos los humamos estarían al tanto de la realidad de las cosas. Por ser la ilustración un movimiento de intelectuales, no había discusión, todo se podía encontrar en los libros y para esto se escribieron enciclopedias redactadas por eruditos europeos, burgueses, quienes habían estudiados en prestigiosas universidades de la región. Surge así el enciclopedismo, la verdad estaba en los libros, y esta conduciría a los seres humanos a ser razonables. La razón, la ciencia y el positivismo nos darían todos los elementos para llegar a la verdad. Es decir, el ser humano debía utilizar la razón para resolver los problemas de la humanidad. Germina así la razón universal la cual podía ser utilizada en todas partes del planeta y se convirtió en producto de exportación de Europa para el mundo.
En otras palabras, la razón burguesa europea, mejor dicho francesa, podía ser utilizada para enmendar el problema de la independencia de América, la esclavitud, el comercio monopólico europeo, la explotación malsana de los incas, mayas, guaraníes, kariñas, mayas, entre otros. Era algo extraño, aquella razón universal europea le permitía a Francia mantener colonias en América, Asia y África ante el silencio de los intelectuales burgueses de la ilustración. Era algo difícil para los pueblos originarios de América encontrar la verdad bajo la razón del opresor colonialista. Era necesario que aquellos pueblos oprimidos encontraran la verdad con sus propias razones y no con la razón del opresor. Sencillamente porque no hay la razón universal. Cada individuo, cada pueblo, cada sociedad, cada grupo económico tiene su propia razón y por lo general, depende de ciertos intereses.
Eso de la razón universal esconde algo malévolo, simplemente porque lo que proviene de los burgueses tiene intenciones escondidas para su propio beneficio. Eso de la igualdad, fraternidad y libertad no fue más que un eslogan publicitario para llevar a un pueblo a la sublevación. Al final, los propietarios de las tierras y los artesanos (futuros burgueses) alcanzaran el poder. La idea de la razón única o la razón universal o la idea de los patrones, es la idea de la universalización de la forma de pensar de un conglomerado, es decir la pérdida de la individualidad. Para esto los poderosos cuentan con dos poderosos aliados, es decir los dos dioses: la tecnología y el omnipotente y omnipresente mercado. Estas dos deidades terminarán por despojar a la personas su personalidad para convertirlo en un individuo de la masa, es decir, en un individuo globalizado, en un consumidor.
El ideal de la sociedad burguesa es la formada por la existencia de productores y consumidores y que mejor medio para conseguir este propósito que la publicad. Esta le ofrecerá a la gente un mundo mejor donde no tenga que esforzarse para pensar. No hace falta el raciocinio, el mercado les ofrecerá a los hombres y a las mujeres un mundo súper simplificado, el que aparece en el celular, en las redes sociales o en la televisión. Es lo que se llama moda y para estar a la moda se deberá: consumir la misma ropa; el mismo calzado; idénticas diversiones en discotecas que son iguales en todas partes de mundo; escuchar la misma música; consumir la misma comida; asistir al bar o restaurant al que acude todo el mundo; estudiar en las universidad de los privilegiados; comprar el auto que usan los ricos; bailar la música que se escucha y que se oye en los celulares, en la tele y en la radio. Es decir, los sujetos no deben pensar, todo lo que deben hacer se los sugiere agentes externos que dominan el mercado. Como vemos, la identidad personal es cosa del pasado, son los dueños de las empresas, unidos con la publicidad los que dictan a los consumidores el estilo de vida, de esta manera los clientes darán la misma respuesta ante el mismo estímulo.
Nada de lo que está pasando en el planeta es una coincidencia, tampoco es producto azar. Todo está planificado, existe un grupo de burgueses, de capitalistas quienes están buscando la vía de apoderarse del mundo y del universo más cercano. Ya los viajes interplanetarios no son cosas del futuro, son una realidad y aquellos bárbaros de siempre hoy piensan explotar la luna, a Marte, establecer colonias fuera de la tierra, extraer minerales de otros planetas y lo peor, apoderarse de la conciencia y del intelecto de miles de millones de seres humanos. El ideal de las grandes corporaciones es universalizar las ideas que conducirá a universalizar el comportamiento, el menoscabo de la personalidad, hasta llegar la unificación cultural. Bien lo expresó el pensador alemán Wolfang von Goethe: “Lo que alimentas dentro de ti es lo que crece”. Lee que algo queda.
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