La herencia del 12 de octubre

LA HERENCIA DEL 12 DE OCTUBRE

Todos los años para esta fecha, día del descubrimiento o día de la raza, o día del encuentro de dos mundos, o día de la hispanidad, o día de la resistencia indígena,   en la prensa y en  las redes sociales se presenta la polémica referente a lo bueno y lo malo de la conquista y colonización del Nuevo Mundo, que en verdad no era tan nuevo, prohijada y financiada por los reyes cristianos católicos de Castilla y Aragón. Así mismo, la producida en Norteamérica y dirigida por el monarca cristiano evangélico del Reino Unido. No cabe duda, en todas las acciones de los hombres pueden alcanzarse logros, así como también fracasos que pueden derivar en detrimentos contra otras personas. No solo nuestras costas se vieron azotadas por lo reinos referidos, también debo destacar la irrupción de los holandeses, franceses y portugueses en su pretensión de expansión y búsqueda de riquezas.

Evidentemente, la presencia de todos estos reinos, que ya se mantenían en una eterna pelea en sus tierras natales, una vez arribado a los territorios usurpados, continuaron su lucha y se inventaron ciertos relatos, que podrían ser tomados como auténticos, según con los lentes que se miren. Aseguran los hispanos que los ingleses, enfrentados a los ibéricos, inventaron, según estos, la “leyenda negra”, donde señalan los crímenes cometidos contra los pueblos originarios de Centro y Sur América. Para contrarrestar tal arremetida los vilipendiados, sus historiadores concibieron la “leyenda dorada” donde se detallan las bondades de la presencia de los venidos de ultramar. Ambas narraciones pasaron a formar parte de la “historia” de la conquista y colonización, que podrían ser discutibles. Sin embargo, hay evidencias innegables que demuestran los desastres acaecidos en las tierras de América como consecuencia de la presencia de unos seres con sed de riquezas, lo cual se convirtió, a la larga, en la herencia que dejaron aquellos insaciables criminales.

Como no soy agente, ni del Reino Unido, mucho menos del reino de España, procuraré hacer un resumen del legado en el Nuevo Mundo de los conquistadores ricos, blancos, cristianos y europeos. Estos viles personajes son responsables de:

Uno de los mayores y tétricos genocidios ocurridos en el planeta. Se calcula que entre la América del Norte y la del Sur murieron más de cien millones de indígenas, consecuencia de los crímenes y las enfermedades traídas desde de Europa. Los habitantes de los pueblos originarios carecían de anticuerpos para tales males, desatándose epidemias, como la viruela y el tifus, que acabaron con tribus enteras. 

La aniquilación de culturas íntegras, perdiéndose los idiomas de los pueblos originarios, dada la prohibición de hablar la lengua de la tribu a cambio de deletéreos castigos. Solo era posible conversar en el idioma del conquistador. Esto trajo como resultado la pérdida de la memoria histórica de los pueblos usurpados.

La imposición de la fe cristiana por la fuerza. Los pueblos originarios fueron obligados a escuchar la perorata de un fraile, quien leía en español o en latín versículos de La Biblia, los cuales no eran entendidos por los escuchas. Quien no aceptaba ser bautizado era tratado como un hereje, un pagano que debía ser sometido al Santo Oficio de la Inquisición, uno de los grandes “aportes” de la civilización occidental en estos territorios,

La exigencia de la lengua del conquistador para facilitar la transculturización mediante la imposición de una fe, ajena a las creencias de los naturales. Este dogma se basada en el sufrimiento y el temor a Dios, que facilitó la formación de seres sumisos.

Transferencia a estas tierras de modelos políticos, religiosos y sociales ajenos a la cultura de los pueblos originarios. Lamentablemente fue trasladado a Suramérica el viejo patrón de la Edad Media y no el de la Reforma que llevaron los evangélicos a Norteamérica. Es por esto que la parte sur del Nuevo Mundo no toca tierra la industrialización sino el feudalismo, la expresión del medioevo de los reinos de Aragón y Castilla.   

El traslado hacia América de los negros africanos en calidad de esclavos, lo cual puso en evidencia la crueldad de los conquistadores y colonizadores.

Establecimiento del sistema de casta que dio origen a luchas entre grupos humanos que desconocían el enfrentamiento por razones de posesión de patrimonios terrenales. 

Robo descarado de los recursos naturales y de materia prima enterrados en  las entrañas de América para ser trasladado a Europa.

Reformulación de la economía europea. La llegada de tanto oro, plata, otros metales y piedras preciosas generaron un cambio en Europa que obligó a una modificación de la concepción burguesa del gobierno hacia el capitalismo depredador.

Traslado hacia América de las guerras europeas y como consecuencia, la aparición de la piratería. Estas cruentas prácticas condujeron a la destrucción y muerte de una parte de la población originaria en manos de los piratas  franceses, holandeses e ingleses.

La creación de una sociedad temerosa de Dios y sumisa, consecuencia de la práctica de la religión Católica Apostólica Romana. Tal sometimiento se hace presente entre los herederos de los esclavos africanos. Todavía hoy en pleno siglo XXI, a los descendientes de aquella casta esclava se le observa en celebraciones rindiéndoles culto a dioses y santos impuestos por los frailes. Los mismos que  trajeron como esclavo los africanos de color para reemplazar a los indios en las duras faenas. Así mismo, el surgimiento de feligreses quienes creen en milagros que nunca llegan y en espera de la palabra del Señor que nunca escucharán.

La evangelización de una sociedad que redundó en el la fundación  de colegios católicos, la construcción de iglesias y catedrales, la creación de ONGs cuyo único fin en la recaudación de dinero, transformarlo en divisas para luego enviarlas al banco del Vaticano.

Los desmanes de la conquista y futura colonización fueron responsables de un gran número de dificultades que todavía hoy la sufrimos. Todo pueblo planifica su futuro en función de su pasado, pero lamentablemente nuestro pasado fue borrado y con el tiempo nuestra cultura fue blanqueada. Como consecuencia de esto no hemos encontrado la vía para resolver nuestros conflictos. Desde nuestra independencia se ha tratado de implantar modelos foráneos que no dieron resultado, ni siquiera en el lugar donde fue creado. Desde tiempos remotos se escucha feudalismo, revolución industrial, gobierno burgués, capitalismo, imperialismo, neoliberismo, así mismo, en mis oídos resuenan nombres como Aristóteles, Platón, Descartes, Nietzsche, Schopenhauer, Freud, Kant, Roseau, Montesquieu,  entre tantos, pero nadie recuerda el nombre de un astrónomo maya, un ingeniero inca, un sabio tolteca, un cuentacuentos yanomami, un escritor náhuatl, entre tantos hombres y mujeres preparados de nuestra culturas ancestrales, simplemente porque sus trabajos y reflexiones fueron borrados de la memoria colectiva de los pueblos originarios.

A través de los siglos los criollos, herederos de las castas pudientes de la colonia, ayer fueron españoles, después deseaban parecerse a los franceses y hoy añoran los yanquis, esto por tener la mente colonizada y colonizable. Quizás por tal razón don Andrés Bello expresó alguna vez: “A tantos hispanoamericanos que creyeron que habían llegado a ser franceses y que lo que habían terminado por ser, no eran ni franceses ni hispanoamericanos, sino vaga caricaturas y reflejos de voces, de hechos que a ellos no le pertenecían por ningún poro ni por ninguna raíz”. Lee que algo queda.                

    

                           

 

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