Despuès del 12 de octubre
Después del 12 de octubre
El 12 de octubre es una fecha muy importante, no solo para España y para los pueblos de América, también lo fue para todas las regiones del planeta. En un principio se le llamó el “día del descubrimiento” o el día “día de la raza”. El primero escondía una gran mentira y el segundo tenía una connotación racista. Esto condujo a desechar tales frases y para disimular impusieron el “día de la hispanidad”. Sin embargo, advirtieron que este nombre conlleva una evocación algo colonialista, por lo que para darle un nuevo rostro a aquel infeliz día se edulcoró eufemísticamente con “el día del encuentro de dos mundos”. En todo caso, ninguno de estos eslóganes puede esconder la fatídica fecha cuando se inició uno de los genocidios más aterrador en toda la historia de la humanidad. A pesar que modernamente los herederos de aquellos pueblos originarios, negando el pasado glorioso de esa aciaga gesta ibérica (el reino de Castilla, de Aragón y de Portugal), proponen bautizar la funesta efeméride como “día de la resistencia indígena”, una forma de rechazar la conquista de un continente por una morralla de asesinos ávidos de riquezas.
No cabe duda, aquel día marcó un hito, que podría separar la historia antes y después del genocidio de los pueblos originarios del Nuevo Mundo. Esto me obliga a presentar en este escrito unas reflexiones que pueden causar incomodidad a ciertas mentalidades. Tales evocaciones valdría la pena ser sometidas a discusión, pero las mismas son productos de mis lecturas y mi análisis.
Una de las acciones que se inicia el 12 de octubre es el blanqueo de toda una población. A los pueblos originarios se les obliga, por la fuerza, complementada con la acción religiosa, a rechazar su cultura originaria. De tal manera que, pasados 300 años de colonización la mayoría de nuestro pueblo, ya hablaba, escribía y leía (quienes podían) en español, además, pensaba en dicha lengua. Es decir, se obligó a abandonar los idiomas de los ancestros y se impuso una cultura a través de la lengua del conquistador. Una vez que se llegó al siglo XIX en América existía un sistema de casta, los que incluía los peninsulares (los llegados de Castilla y Aragón) y los criollos, los hijos de los peninsulares. Las otras castas, llamadas “inferiores” por el colonialista, eran los indios, negros y mestizos, pasan, junto con los primeros, a ser súbditos de la Corona Española, luego eran españoles.
Cuando se arriba al 1800, los hombres y mujeres más ilustrados, evidentemente, los peninsulares y los criollos, eran quienes tenían acceso a estudiar en colegios y universidades influenciadas por la iglesia, además, algunos leían los libros europeos que entraban de contrabando. En estos se explicaba la doctrina burguesa de los jacobinos franceses y los libros de la ilustración, las mismas que dieron origen a la Revolución Francesa. Esto quiere decir que nuestros queridos criollos, de donde salieron los propiciadores de la gesta de la independencia, eran españoles (leían y escribían en español, hablaban español y pensaban en español). No se conoce ningún miembro de quienes conspiraban contra el rey Fernando que hablara la lengua de los jiraharas, yanomami, guajiro, cumanagoto, warao, piaroa, kariña…entre las que poblaron nuestros vastos territorios; los conjurados solo hablaban la lengua del conquistador. Esto mismo ocurrió en los otros indígenas del sur de América. Los pueblos originarios, los caciques o curacas o jefes de tribus, no participaron en la organización de la gestas independentista, primero porque muchas de esas tribus no conversaban en español y segundo, porque desconocían los proyectos políticos de los libros venidos de Europa.
En todo caso, la independencia de América y sus consecuencias la programaron y la llevaron a cabo los españoles (los criollos), sobre proyectos políticos exportados de Europa y, modelos estos que no tuvieron éxito donde fueron concebidos. Es notable que los pueblos originarios de América, los mayas, los incas, los chibchas, guaraníes, los toltecas, los chichimecas, los teques, los caribes, los arawacos, los garaúnos…poseían un orden político-social, modelos económicos basados en el cooperativismo, sus religiones, un imaginario colectivo como parte de su cultura. En ningún momento dichos pueblos fueron consultados por los criollos sobre el propósito de la independencia para buscar un modelo político-social-económico, que se adaptara a dichos pueblos. Quienes concibieron la independencia intentaban imponer el modelos parlamentario y el de una democracia basada en el federalismo, algo desconocido por los pueblos originarios. Entre tanto, aquellos criollos latifundistas mantenían esclavizados tanto a los indios como a los negros. Por tales razones muchos miembros de estas tribus, como los jiraharas de Lara, se incorporaron a las huestes realistas conducida por Monteverde.
Lo anterior trajo diversas consecuencias que todavía hoy trasciende en la cultura de los venezolanos. El blanqueo de la cultura repercutió en la preparación de las primeras constituciones que se elaboraron en América, evidentemente los aspectos y proyectos burgueses se hicieron presentes en dichas cartas magnas. Aquella libertad que proclamaban los criollos no se correspondía con lo que aspiraban los mestizos, los indios y los negros: no se propuso la libertad del culto y se declaró la religión católica como la religión oficial y se prohibió otras confesiones; además, solo podían votar aquellos venezolanos que poseyeran propiedades y rentas con montos aceptables, lo mismo con lo que respecta a los cargos de diputados, gobernadores o alcaldes. Es decir, para elegir o ser elegido a un cargo público el aspirante debía poseer propiedades y rentas. Y qué decir de la esclavitud, por ser la mayoría de los criollos propietarios de tierras y poseedores de esclavos no les convenía la abolición de la servidumbre. No se decretó la libertad de los esclavos sino hasta el año 1854, cuando el presidente José Gregorio Monagas, dueño de grandes estancias al igual que los antiguos libertadores, les pagó a los terratenientes el precio por los esclavos liberados.
No solo lo anterior es el resultado de la llegada del conquistador a estas tierras desconocidas para ellos. A partir del 12 de octubre les instituyeron a los pueblos usurpados los valores éticos, morales y estéticos importados de Castilla y Aragón. Impusieron la hipócrita moral cristiana, basada en las mentiras de libro llamado La Biblia para unos pueblos que no comprendían su lectura. Una moral religiosa que se instituyó en Europa sobre la base de las traiciones, las guerras continuas y sobre el castigo al pecador bajo la mirada asesina del inquisidor. Se nos impuso el concepto de la belleza europea, solo era bello lo preveniente de la cultura blanca: la música, la forma de vestir, las iglesias, la gastronomía, el arte…en fin, nada edificado por los pueblos originarios tenían valor y se tumbaron los templos “paganos”. No solo esto, en muchos pueblos como los mayas su lengua oral y escrita (el náhuatl) fue prohibida, grandes bibliotecas fueron quemadas por los frailes, en dichas obras se asentaba el pensamiento filosófico, científico, religioso y literario de los pueblos centroamericanos. Parece que para la presidenta de la Comunidad de Madrid, la señora Díaz-Ayuso, la única civilización es la originada en Europa, mejor dicho en los reinos de Castilla y Aragón. Las construcciones incas, las pirámides mayas y mexicas, los observatorios planetarios Mayas, los acueductos incas, los puentes bolivianos, el conocimiento medicinal de la hierbas, el conocimiento de las fases de la luna para la siembra, el conocimiento de las estrellas de los indios navegantes del mar Caribe, la preservación del ambiente, las construcciones de los templos, la música, la oralidad, los idiomas, sus mitos, entre tantos ejemplos, parece ser que esto no son rasgos de civilización.
Ciertamente, por la vía del conquistador nos llegó una parte de la cultura del planeta, aprendimos a conocer a Aristóteles, Platón, Descartes, El Greco, Velázquez, Renoir, Van Gogh, Bach, Vivaldi, Puccini, Verdi, Cervantes, Quevedo, Juana Inés, Unamuno, entre tantos aportes culturales que leímos, miramos y escuchamos como consecuencia de la colonización. Sin embargo la señora Ayuso, juzgo desde mi lugar de meditación, ignora que la existencia de la civilización árabe, persa, china, india, eslava, celta, vikinga, maya, inca, yanomami...Así mismo, el indigenismo no es un movimiento comunista, es la respuesta de los pueblos originarios, quienes vivieron sojuzgado, por más de tres siglos por los iberos, holandeses, franceses, ingleses, ahora por lo estadounidenses, quienes intentan apropiarse de nuevo de nuestros recursos naturales. Indudablemente, nos legaron un idioma, pero cuando arribaron los usurpadores a las costas del nuevo mundo nuestros aborígenes no eran mudos.
Consecuencia de lo anterior es la ausencia de la literatura americana, esta no existe, dado que los escritores de esta región piensan en español, escriben en español y los lectores leen en español. Todas esas obras es pura literatura española. Quizás, hoy algunos escritores herederos de los pueblos incas o mayas pueden escribir en sus lenguas originarias, sin embargo están influenciado por el español. De aquella barbarie se recuperaron algunos poemas y obras de teatro y algunos cuentos en lengua náhuatl, la cual si puede ser considerada como literatura americana.
Del 12 de octubre se derivó la reforma protestante en el 1517 y la contrarreforma católica en 1545, de estas surgió la industrialización que finalmente desencadenó el capitalismo. Y todo por las grandes masas de riquezas provenientes de los pueblos de América. No creo que el genocidio de más de 100 millones de seres deba ser motivo de satisfacción para el reino de España y de la Iglesia Católica Apostólico Romana, cómplice, favorecida y aliada de esta barbarie. Quizás la verdadera independencia se logrará cuando alcancemos una descolonización de nuestra mentalidad, una manera de construir una patria verdaderamente libre. Juzgo que el conocimiento de tal barbarie impulsó a ex presidente libio Muamar el Gadafi a expresar: “La OTAN se derrumba y sus agentes también se derrumban. El colonialismo es odiado por todos los pueblos del mundo, debe terminar y está condenado a la desaparición”. Lee que algo queda.
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