La educación burguesa

La educación burguesa

La mayoría de las personas están de acuerdo con los beneficios de un pueblo educado e instruido, esto permitirá a sus habitantes convivir en paz y armonía. Son numerosas las expresiones para definir educación. Algunos la entienden como la formación destinada a desarrollar la capacidad intelectual, moral y afectiva de las personas de acuerdo con la cultura y las normas de convivencia de la sociedad a la cual pertenecen. Sobre este término, especialistas y neófitos, han presentado diversas teorías, hasta son frecuentes el uso de paradigmas como: “la educación nos hará libre”; “un hombre educado no puede ser manipulado”; “la ignorancia es el peor enemigo de un pueblo que quiere ser libre”; “la educación el camino, no el objetivo”; “solo los educados son libres”…y así como estás son muchas las frases que refieren sobre la grandeza de la educación.  

En verdad, yo como educador, no dudo sobre la necesidad y el brillo de la educación, sin embargo, pienso que es casi como obligatorio hacer cierta revisión sobre tales conceptos y aforismos. Pareciera que los males de la tierra son debidos a los ignorantes, a los indoctos, dado que únicamente los seres educados enarbolan el estandarte de la prosperidad de las naciones. Algo que no es verdad,  los peores desastres en los que se ha visto envuelto el planeta Tierra, en los últimos siglos, se le debe a los hombres y mujeres formados en la mejores universidades del mundo. Veamos algunos ejemplos: Harry Truman, presidente de EEUU, fue capitán del ejército de su país, miembro del Ku Klux Klan, responsable de ordenar el lanzamiento de dos bombas atómicas, una sobre Hiroshima y la otra sobre Nagasaki; Dwight D. Eisenhower, general cinco estrellas del ejército estadounidense, responsable de la guerra contra Corea; George W. Bush presidente de EEUU con estudio de Administración de Empresa en Yale y Harvard, ex director de la CIA, causante de la guerra contra Afganistán, Irak y otros países del Oriente Medio; Barack Obama, presidente de EEUU con estudio en Ciencias Políticas en la Universidad de Columbia en Nueva York, autor de las criminales sanciones económicas contra Venezuela y Cuba además, de la guerra contra  los países árabes; Tony Blair, primer ministro inglés, abogado graduado en Oxford, responsable de la invasión de Irak sobre la base de una mentira; José María Asnar, exjefe de gobierno español, licenciado en derecho por la Universidad Complutense de Madrid, cómplice, coaligado con otros políticos, de la invasión de Irak sobre la base de una mentira; Nicolás Sarkozi, presidente de Francia, licenciado en estudios políticos en la Universidad de Nanterre, parís, corresponsable  de la invasión de Irak y Libia, entre tantos de los presidentes y primeros ministros de diferentes países. Estos criminales en masa, poseedores de títulos académicos otorgados por prestigiosa universidades, fueron causantes de muertes y desolación, llevando la guerra hacia otras latitudes.

Así mismo, puedo enumerar funcionarios de gobiernos con altos títulos académicos, quienes de alguna manera contribuyeron junto con sus jefes con la destrucción de otras naciones, entre los que puedo destacar: Henry Kissinger, propiciador del golpe de estado y muerte de Salvador Allende, fue profesor de relaciones internacionales en Harvard, asesor del presidente estadounidense Nixon para cuestiones de seguridad nacional y luego Secretario de Estado; Zbigniew Brzezinski, pasó de la universidad al mismo puesto que ocupó Kissinger  pero en la administración de Carter; Wolfowitz, conocido por su belicismo extremo, como buen superhalcón, venía de la Universidad de Princeton; Jeana J. Kirpatrik profesora de la universidad jesuita de Georgetown, activa defensora de la agresión contra Nicaragua en los años 80 (siglo XX)…Como se ve estos académicos, egresados y profesores de encumbradas universidades, de alguna manera fueron corresponsables de miles de muertes, ciudades destruidas y culturas arrasadas, ocurridas mediante criminales invasiones militares o bien a través de la aplicación de sanciones y boicots económicos.

Juzgo que la educación burguesa, huérfana de sensibilidad humana, prepara a sus estudiantes no para la coexistencia pacífica, sino para la destrucción. Da la impresión que aquellas instituciones universitarias descuidan los problemas fundamentales de la sociedad y abandona otros debates que se mantienen presentes en diversos países, tales como: la opresión, la pobreza, el feminismo, la diversidad sexual, el imperialismo y militarización, los medios de producción, los medios del control social, la guerra, la desnuclearización, la ecología, la cultura, el narco lavado de capitales, la ética, la tecnología, el monopolio del conocimiento y un sin número de etcéteras que podrían ser tema de discusión de los sectores académicos. 

No solo los políticos del mundo desarrollado parecen estar preparado para la destrucción del planeta, da la sensación que tal cometido lo llevan a cabo otras facultades de diversas universidades prestigiosas en el ámbito de la ciencia. Son estas instituciones donde se forman los científicos consagrados a inventar artilugios de la muerte que asustarían al mismo Satanás. Es decir, armas de destrucción masiva como las químicas y biológicas, portaviones, bombarderos, drones, tanques de guerra, ojivas nucleares y un sinfín de artefactos cuya única finalidad es acabar con el prójimo. Es notorio como en los desfiles militares de las grandes potencias se exhiben armas cuya única función es acabar en segundos lo que ha costado siglos en construir.

Si a lo anterior le agrego a los empresarios cuyas fábricas están contaminando el aire que se respira, el agua que se toma y la tierra donde se cultivan los alimentos, debo entender que las universidades no preparan a los futuros dueños de fábricas a preservar el ambiente, sino únicamente para hacer dinero.

No creo recordar a ningún agricultor o pastor u obrero, quien no posee ningún tipo académico, responsable de una declaración de guerra, mucho menos a un peón de fábrica que haya aplicado sanciones económicas y boicots a otro pueblo para causarle desgracia a una población entera. La realidad humana está asentada sobre la explotación de la clase dominante formada en prestigiosas universidades, los defensores de la propiedad privada, la clase dominante que agrupa a los propietarios con todos los recursos del poder. El otro grupo son los explotados, los que no son ni doctores ni licenciados y muchos menos ostentan un título de Phd. Estos son los expropiados, lo sin nada, los marginados, escondidos en el medio de una masa explotadas por los egresados de prestigiosas universidades de los países desarrollados. Son ellos quienes saben de economía, quienes están al corriente sobre la tasa de beneficios y del nivel de enriquecimiento de las clases que ellos representan.

Entiendo la educación como un proceso que genera cambios positivos en las personas que le permitirá al estudiante, una vez adulto, adaptarse a una sociedad en armonía con el medio ambiente. No puedo entender que alguien se eduque para destruir a sus semejantes, por esto hago mías las palabras del físico Albert Einstein: “Nunca consideres al estudio como una obligación, sino como una oportunidad para penetrar en el bello y maravilloso mundo del saber”. Lee que algo queda.                                 

  

           

 

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