Mitad y mitad

                           MITAD Y MITAD

A Pedro Vicente lo conocí en la Universidad,  uno de los líderes estudiantiles, parecía ser estudiante de profesión. Repasó todas las facultades y cuando me gradué cursaba el tercer semestre de Comunicación Social. Nunca supe si se graduó. Pasado el tiempo, me sorprendí cuando lo observé en la televisión en un foro de intelectuales. Indagué sobre la vida del aludido y una anécdota muy donosa aparecía por Internet… nunca supe de su veracidad, pero si no la cuento me enfermaría. Resulta que a Chente, como le decían algunos de sus allegados,  lo buscaron para dar una conferencia sobre “Influencia de los medios de comunicación en la Educación del país”. En un principio se negó, dado que parecía desconocer el tema, pero fue tanta la insistencia de los patrocinadores, decidió quizás, más por astucia que por conocimiento, enfrentar la situación. Algo nervioso y con unos tragos de whisky en estómago se paró frente al público y preguntó:

   – ¿Ustedes saben algo de Periodismo y Educación? 

    Los presentes se sorprendieron de la pregunta y en espera de una buena disertación sobre el tema todos gritaron: ¡No!

   Chente, de antemano pareció  conocer la respuesta y ante ésta el conferencista gritó:

   – Y si no saben nada sobre el tema para qué  carajo voy hablar de esto.

   Los presentes se sorprendieron de la intervención y más estupor causó cuando el hombre se paró y abandonó raudo  el paraninfo. A continuación un silencio sepulcral rebotó de las paredes del augusto auditorio y a continuación una unísona exclamación:

    – Oh, estos intelectuales son incomprensibles –. Los patrocinadores del evento acordaron   buscar otra oportunidad para escuchar la palabra del erudito. Esta se dio y de nuevo convencieron al conferencista para hablar sobre el mismo  tópico. Pero los reunidos en el auditorio estaban preparados para cualquier cosa y de nuevo tenían a Pedro Vicente sentado próximo a un gran mesón y un micrófono para llevar la palabra ilustrada.   

   – ¿Ustedes saben algo sobre Periodismo y Educación?

   Sólo se escuchó una voz que inundó el local. Los reunidos, preparados para esta  interrogante,   exclamaron: ¡Siii!

     – Y si ustedes saben del tema qué carajo estoy haciendo aquí.

   El intelectual tomó su saco y abandonó súbitamente el anfiteatro. Ante el estupor de los presentes y la  inexplicable decisión, uno de ellos expresó:

   – ¡Ah! ¿Quién entiende a los intelectuales? Son hombres de ciencias y de artes,  no son dados a congeniar con el prójimo. Debemos insistir.

    Siguieron instando y lograron una nueva reunión con Chente, quien cansado de tanta súplica acudió por última vez al llamado. De ambas partes estaban preparados. El erudito formuló de muevo la consabida pregunta y uno de los asistentes se levantó de la butaca y en tono de respeto respondió:

    – Doctor Pedro Vicente, la mitad del auditorio conoce el tema, la otra mitad no sabe nade sobre Periodismo y Educación.

    Todos los ojos de más de trescientas personas, quienes colmaban las localidades del anfiteatro, dirigieron la mirada hacia el intelectual. Deseaban con avidez la palabra del experto. El hombre se paró y sentenció:

    – Entonces, la mitad de los que saben del tema explíquenselo a la otra mitad ignorante. Buenos días.

    De nuevo el estupor y el silencio se sembró en el lugar, sólo uno se atrevió a decir.

    – Qué lástima, la erudición  de algunos intelectuales les hace imposible compartir sus saberes con los demás mortales. 

 

 

 

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