Dos cuentos
A SU IMAGEN Y SEMEJANZA
Un día me nieta me formuló una
pregunta muy rara: ¿Abuelo, por qué Dios es tan iracundo, vengativo, malévolo,
insensible y cruel? ¿Por qué castiga con terremotos, huracanes, maremotos y
epidemias a los pecadores, a los relapsos y a los inocentes que nada tienen que
ver con las faltas ajenas? Me mantuve silente por un rato y no me quedó más
remedio que pensar mi respuesta: Casandra, es que los seres humanos inventaron
a los dioses a su imagen y semejanza.
EL DEBER Y EL PLACER
Ahora cuando me llegó el
cansancio del tiempo, cuando aquella caballera negra se transformó en una nívea
e hirsuta greña, cuando mis pasos cansinos me obligan a olvidarme del
almanaque, ahora me vienen a mi pensadora inopinados recuerdos que hoy los
tengo presentes: Eduardo, debes acostarte temprano; Eduardo, debes llegar a la
siete de la noche; Eduardo, debes ir a la escuela; Eduardo, no olvides que
debes afeitarte; Eduardo, debes estudiar para que cuando crezcas trabajes y te
conviertas un hombre de bien; Eduardo no olvides, debes ir a la iglesia;
Eduardo, debes cumplir los mandamientos de la Santa Madre Iglesia; Eduardo,
debes casarte para que tengas tus hijos; Eduardo, debes cumplir con tu horario
de trabajo… Hoy, a esta altura, me pregunto por qué mis mayores siempre me
hablaron de mis deberes y jamás de los placeres de la vida. Me torturé con los
deberes y me inhibí de los placeres, por eso soy un hombre frustrado y padezco
de mucho estrés.
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